domingo, 8 de febrero de 2015

Propuesta de trabajo de la Plataforma Estatal para la Adscripción / Integración de las Enseñanzas Artísticas Superiores en el Sistema Universitario


Documento de trabajo
de la Plataforma por la Integración
de las EEAASS en la Universidad

(Es éste un documento de trabajo que se propone a los agentes implicados para intentar crear una Coordinadora que a nivel estatal pueda impulsar el proceso de adscripción de las Enseñanzas Artísticas Superiores al sistema universitario, y que pueda llevar a cabo acciones de interlocución con las fuerzas políticas al objeto de que en 2016 la adscripción sea una realidad)


Han pasado ya tres años desde que el Tribunal Supremo hiciese pública la sentencia que retiraba la denominación de “grado” a los títulos iniciales de las enseñanzas artísticas superiores, y el Consejo de Ministros del viernes 23 de Enero de 2015 anuncia la aprobación de un Real Decreto por el que se modifica otro del 26 de octubre de 2009, y en el que se establece la ordenación de las Enseñanzas Artísticas Superiores reguladas por la Ley Orgánica de Educación, del 3 de mayo de 2006. Tres años después volvemos a la situación anterior de una “equivalencia a todos los efectos” que se concreta única y exclusivamente en lo referente a los títulos, pues en todo lo demás los centros siguen siendo de secundaria, como su profesorado, su alumnado, las dotaciones, los recursos y las normativas aplicables.

Llegados a este punto debiéramos considerar qué dirección tomar si es que se han de cumplir muchas de las funciones que la normativa no derogada traslada a los centros, al profesorado y al alumnado, desde la creación de sistemas de garantía interna de calidad hasta la integración de los primeros en el Sistema Español de Ciencia y Tecnología, sin olvidar todo lo referido a la autonomía en la gestión o en el desarrollo de una oferta educativa que debiera incluir estudios de postgrado, con master y doctorado propios de las enseñanzas específicas de cada centro.

El problema es que en ningún caso las administraciones educativas han dado pasos para generar un marco propio desde el que las Enseñanzas Artísticas Superiores pudiesen integrarse plenamente en el Espacio Europeo de Educación Superior y desarrollar las funciones antes aludidas e igualmente otras muchas. Ni en la Comunidad Autónoma de Madrid se ha creado la anunciada “universidad de las artes”, ni el Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas de la Comunidad Valenciana, o su homónimo en la Comunidad Andaluza, han podido ir más allá de ser unidades de gestión, control y supervisión de centros. Y el problema es que esa inacción por parte de las autoridades académicas y de las administraciones educativas nos retrotraen a lo ya establecido en la LOGSE, a la equivalencia de títulos sin más.

En marzo de 2012 se constituyó en Madrid la Plataforma por la Integración de las Enseñanzas Artísticas Superiores en el sistema universitario, con el objetivo de explorar una vía que hasta ese momento se había evitado, ignorado, y sobre todo criticado con argumentos académicamente poco sólidos. La negación de la vía universitaria parecía más bien obedecer a un miedo atávico a la universidad, tantas veces retratada como un espacio sórdido en el que las EEAASS estaban abocadas al desastre. Pero curiosamente cuando se hacían estudios objetivos, científicos y comparados entre ambas posibilidades, se hacían evidentes los beneficios de la universidad, a pesar de los problemas a superar. Al mismo tiempo se ponía de manifiesto que España es uno de los pocos países en todo el mundo en el que las EEAASS no se vinculan a la universidad, pues en todo el mundo estas enseñanzas o forman parte de la oferta universitaria, o están adscritas a la misma mediante los oportunos convenios.

La realidad muestra de forma fehaciente que en los últimos años en España un considerable número de especialidades de estudio que estaban fuera del sistema universitario se han integrado en el mismo con un éxito evidente: desde la Educación Física y Deportiva a la Enfermería, desde la Marina Civil a la Fisioterapia. Ninguna de esas especialidades de estudio ha perdido su especificidad en el tránsito universitario, sino que han ganado una considerable legitimidad, que en el caso de la primera, por ejemplo, ha influido muy decisivamente en la promoción de la enseñanza de la educación física en el currículo de la educación obligatoria. 

También se han creado en España en los últimos años universidades privadas que han puesto en marcha “grados” en enseñanzas artísticas e incuso programas de postgrado con máster y doctorado en esas especialidades, con lo que el horizonte de las dobles titulaciones (grado y título superior) en breve será una realidad generalizada, que puede traer nefastas consecuencias para aquellas no reconocidas explícitamente como universitarias sino como equivalentes. Una problemática que ya se está dando en el caso de los estudios de conservación y restauración de bienes culturales.

En los estudios de posgrado la situación no puede ser más catastrófica. En primer lugar porque el Master Artístico no deja de ser un Master profesional, que no permite el acceso a los estudios de doctorado, y en segundo lugar porque los convenios con las universidades para los estudios de posgrado no dejan de ser un mecanismo por el que los centros superiores proporcionan alumnado y en casos profesorado, sin otras contrapartidas para los centros. De ese modo, los centros no encuentran cauces para promover una investigación específica ni para que su alumnado pueda obtener un título de doctor o doctora en su especialidad de estudios, sino en aquella que ofrece la facultad en la que se concreta en convenio: y así hay doctores en Filología, Ciencias de la Información, Pedagogía o Musicología, pero no en Arte Dramático, Danza, Conservación y Restauración, Música o Diseño. Salvo, es bueno insistir, que se acuda a una universidad privada.  

Considerando los graves prejuicios que esa situación causa al alumnado (al que no se le ofrece un itinerario formativo completo), al profesorado (al que se le exige asumir funciones como la investigación sin que se le ofrezcan medios ni se le reconozca una carrera docente en ese campo), y a los propios centros (incapaces de adquirir un estatuto superior con la actual normativa), la Plataforma propuso la vía universitaria como la más factible y rápida para resolver las múltiples problemáticas derivadas de ofrecer titulaciones superiores en centros de secundaria. Y lo propuso realizando un ejercicio de realismo para atender las múltiples casuísticas que se pueden encontrar en España, y por ello de reivindicar inicialmente la integración pasó a considerar dos fases, la de la adscripción y la de la integración, entendiendo que pueda haber centros que debido a su idiosincrasia decidan instalarse definitivamente en la primera opción.

Ahora bien, proponemos que no se trate de una adscripción al uso sino que permita que los centros adscritos puedan desarrollar plenamente un proyecto educativo que de verdad permita esa tan necesaria integración en el EEES, para que en lo académico dependan de la universidad y en lo administrativo de la autoridad educativa que corresponda en cada caso. Por todo ello la Plataforma demanda desde el Ministerio de Educación y Cultura se dicte una norma básica con la que garantizar que ese proceso de adscripción permita que los centros puedan desarrollar todo su potencial en los ámbitos de la oferta educativa, la docencia y la investigación. Y para ello esa norma básica debe contemplar que:
  •  Las enseñanzas artísticas superiores son estratégicas en el desarrollo del sistema cultural español por lo que los procesos de enseñanza y aprendizaje deben mantener el carácter individualizado que en este momento poseen, por lo que se garantizan las actuales ratios profesorado/alumnado.
  • Los centros puedan presentar memorias de verificación para estudios universitarios de grado y postgrado. 
  • Los centros puedan organizar estudios de doctorado en las especialidades propias, y que conduzcan al título de doctor/a en esas especialidades. 
  • Los centros puedan crear un departamento en el área de conocimiento de su especialidad (teatro, danza, música, conservación y restauración, diseño…), y que las universidades incorporen esas nuevas áreas de conocimiento al catálogo existente. 
  • El alumnado se considere a todos los efectos alumnado universitario. 
  • El profesorado pueda acreditar sexenios de investigación para los efectos de la dirección de tesis doctorales y dirección de equipos de investigación. 
  • Las autoridades académicas potencien la creación de equipos de investigación que a medio plazo puedan ser competitivos, y que promuevan la realización de encuentros, seminarios, congresos y publicaciones científicas. 
  • Los centros adquieran la condición de centros de investigación.   
  • Los centros puedan utilizar los servicios generales de la universidad: oficina Erasmus, bibliotecas, oficina de prácticas en empresas, extensión universitaria, servicio de publicaciones…, optimizando recursos y facilitando tareas como la coordinación de la movilidad o el desarrollo de sistemas de garantía interna de calidad.
  • Los aspectos básicos de una ulterior integración.

Al mismo tiempo el Ministerio, junto a las administraciones educativas autonómicas, habrán de diseñar e implementar un Plan de financiamiento para dotar a los centros de las infraestructuras, equipamientos, dotaciones y recursos necesarios, materiales y humanos, en su necesaria convergencia con el marco universitario. 

Son estas cuestiones básicas que se deben garantizar en todos los casos para promover un adecuado equilibrio entre todos los centros del territorio del Estado, con independencia de que en cada Comunidad Autónoma se promuevan convenios y normativas que contemplen cuestiones más específicas, en especial las que atañen al profesorado.

Proponemos el presente comunicado como documento de trabajo e invitamos a todos los centros educativos del Estado a confluir en una Coordinadora que, con plena libertad de acción, pueda iniciar las acciones necesarias para que, en el menor tiempo posible, la adscripción, o en su caso la integración, sea una realidad.

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