miércoles, 26 de noviembre de 2014

Por la adscripción de las enseñanzas artísticas superiores a la universidad




POR LA ADSCRIPCIÓN Y/O INTEGRACIÓN
DE LAS ENSEÑANZAS ARTÍSTICAS SUPERIORES
AL SISTEMA UNIVERSITARIO

Propuesta para un proceso que debe comenzar ya
Tras la sentencia del Tribunal Supremo de enero de 2012 caben varias opciones para imaginar el futuro de las enseñanzas artísticas, de los centros, del alumnado, del profesorado y del personal de administración y servicios: dejar las cosas como están, luchar por la creación de institutos superiores de enseñanzas artísticas, demandar la creación d euniversidades de las artes o reclamar la adscripción y/o integración en la Universidad. Lo primero es un suicidio, lo segundo no sirve para nada como podemos ver en Valencia (pese a los piropos interesados de la casta), lo tercero es como un canto de sirena, pues ¿qué gobierno autonómico va a poner en marcha una universidad para 1.200 alumnos, por ejemplo? Desde 2012 la Plataforma por la Integración ha venido trabajando para potenciar ese proceso de adscripción y/o integración, pese a la oposición de la casta, perfectamente representada en la Junta Directiva saliente de ACESEA, entidad reaccionaria donde las haya.
En el momento actual, y considerando el actual mapa de enseñanzas artísticas superiores, la opción más factible, viable e inmediata consiste en la adscripción de las enseñanzas a la universidad, lo que permite que los centros puedan presentar, a través de la misma, una memoria de verificación y convertir entonces el título superior en grado universitario. Esto permite mantener las especificidades de los centros y solventar las contradicciones que la integración universitaria pudiera tener para aquellos centros en los que las enseñanzas superiores conviven con los títulos de grado medio y superior en formación profesional. Se trata de un problema muy localizado en las así llamadas “escuelas de artes plásticas y superiores de diseño”, que incluso llegan a ofrecer el bachillerato artístico, y en las que en bastantes casos se produce la paradoja que profesorado sin titulación superior imparta docencia en un título superior.
Evidentemente la adscripción de un título exigiría el cumplimento de la normativa universitaria, con lo que se lograría por fin que la norma educativa se hiciese valer, en beneficio del alumnado, de la legitimación de las enseñanzas y de criterios básicos de calidad.
En casos de centros con enseñanzas únicamente superiores, la adscripción podría ser indefinida o ser la antesala de un proceso de integración, siguiendo en ello el mismo procedimiento que en otras enseñanzas ya señaladas. La propuesta de una adscripción que culmina en una integración, agrupando además en esa última fase varios centros para crear una escuela superior o facultad, sería, a la larga, la mejor opción, sobre todo si consideramos cuestiones especialmente relevantes como la optimización de recursos, especialmente materiales, y servicios. Un período de transición adecuado permitiría el cumplimento de todos los requisitos necesarios.
      La posibilidad de la adscripción ya aparece recogida en la LOU en su artículo 11, que además establece que “los centros adscritos a una universidad se regirán por lo dispuesto en esta Ley, por las normas dictadas por el Estado y las Comunidades Autónomas en el ejercicio de sus competencias, por el convenio de adscripción y por sus propias normas de organización y funcionamiento”.
    La adscripción se realizaría mediante convenio entre universidades y Comunidades Autónomas, en función del mapa de centros de cada comunidad, pero sería especialmente interesante que desde el Ministerio de Educación y Cultura se dictase una norma básica con la que garantizar que ese proceso de adscripción permitiese que los centros pudiesen desarrollar todo su potencial en los ámbitos de la oferta educativa, la docencia y la investigación. Para ello sería muy interesante que esa norma básica contemplase, previos los consensos oportunos, el que:
  • Los centros puedan presentar memorias de verificación para estudios universitarios de grado y posgrado. 
  • Los centros puedan organizar estudios de doctorado en las especialidades propias, y que conduzcan al título de doctor/a en esas especialidades. 
  • Los centros puedan crear un departamento en el área de conocimiento de su especialidad (teatro, danza, música, conservación y restauración, diseño…), y que las universidades incorporen esas nuevas áreas de conocimiento al catálogo existente. 
  • El alumnado se considere a todos los efectos alumnado universitario. 
  • El profesorado pueda acreditar sexenios de investigación para los efectos de la dirección de tesis doctorales y equipos de investigación. 
  • Las autoridades académicas potencien la creación de equipos de investigación que a medio plazo puedan ser competitivos, y que promuevan la realización de encuentros, seminarios, congresos y publicaciones científicas.    
Con medidas de este calado, no sólo se estaría favoreciendo el cumplimiento de la legislación vigente, sino que además estaríamos mejorando de forma substantiva la calidad de la docencia y del aprendizaje, y abriendo camino en una ulterior integración de las enseñanzas artísticas en la universidad. Los problemas a solventar son diversos y entre ellos cabría destacar los que siguen:
  • El alumnado accede con bachillerato o titulo equivalente, pero también tras haber superado la prueba de madurez del bachillerato, o la prueba de acceso a la universidad para mayores de 25 años. Accede a la realización de una prueba de acceso específica, que en su esencia y finalidades resultaría equivalente a la que se establece en la LOMCE en su artículo 38. 
  • El procedimiento para que los actuales planes de estudio se conviertan en grados mediante la elaboración y la presentación de la memoria de verificación, de la que a buen seguro se derivaría un plan de mejora. 
  • El procedimiento para garantizar la estabilidad del profesorado que actualmente imparte docencia en los centros y que en ocasiones lo hace mediante una comisión de servicios, y el procedimiento para la incorporación de nuevos docentes que en el caso de funcionarios del mismo cuerpo se realizaría mediante concurso de méritos y en el caso de profesorado interino se realizaría siguiendo los procedimientos propios de la universidad, lo que permite perfilar las plazas en función de una docencia con un nivel de especificidad y especialización mucho mayor que la de las enseñanzas medias. 
  • El procedimiento para dotar a los centros de las infraestructuras, equipamientos, dotaciones y recursos necesarios, materiales y humanos, en su necesaria convergencia con el marco universitario, y que exigiría un plan específico de financiación que podría ser acometido en varios años para reforzar su viabilidad. 
  • El procedimiento para que el alumnado de los centros adscritos cuenten con los mismos derechos que el alumnado universitario. 
  • El procedimiento para que los centros puedan utilizar los servicios generales de la universidad: oficina Erasmus, bibliotecas, oficina de prácticas en empresas, extensión universitaria, servicio de publicaciones…, optimizando recursos y facilitando tareas especialmente duras como la coordinación de la movilidad o el desarrollo de sistemas de garantía interna de calidad.
 Con las medidas que se proponen, en un plazo de cinco años, la realidad de los centros se habrá transformado de forma sensible, sobre todo por el entusiasmo que las mismas provocarán en las comunidades educativas, con lo que al finalizar ese período a buen seguro los centros estarán en unas condiciones óptimas ora para continuar como centros adscritos y seguir desarrollando nuevas potencialidades ora para integrarse en la universidad. Utilizando una frase de Peter Brook, uno de los más grandes directores de escena del siglo XX:
This is the key. This is the secret. As you see, there are no secrets.

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